Cómo leer esta herramienta
Qué compara esta herramienta
El comparador parte desde una misma pregunta: ¿cuánta liquidez necesita hoy la empresa?
A partir de ese monto construye dos escenarios:
- un factoring respaldado por una factura;
- un crédito pagado en cuotas mensuales.
Para factoring estima la factura necesaria para recibir la liquidez buscada después de tasa y gastos. Para crédito calcula la cuota, los intereses y el costo total del financiamiento.
Por qué no basta con mirar la tasa
Una tasa mensual parecida puede producir resultados muy distintos porque las estructuras no son iguales.
En factoring, la operación normalmente termina cuando paga el deudor de la factura. En un crédito, la empresa mantiene cuotas durante varios meses y debe pagarlas con su flujo futuro.
Por eso conviene comparar simultáneamente:
- costo total en pesos;
- costo como porcentaje de la liquidez;
- duración del compromiso;
- existencia de una factura elegible;
- monto de la cuota mensual;
- propósito del financiamiento.
Cuándo puede tener más sentido el factoring
Puede ser una alternativa coherente cuando la necesidad nace directamente de ventas a plazo y la empresa quiere convertir una cuenta por cobrar en caja sin agregar una cuota mensual prolongada.
Eso no significa que siempre sea más barato ni que toda factura sea financiable. La evaluación depende también del cliente, el deudor, los documentos y las condiciones de la operación.
Cuándo puede tener más sentido un crédito
Un crédito puede ajustarse mejor cuando la necesidad no está ligada a una factura específica, tiene un horizonte más largo o financia una inversión cuyo retorno se producirá durante varios meses.
La empresa debe considerar si puede sostener la cuota incluso cuando las ventas o cobranzas sean inferiores a lo esperado.
